lunes, 3 de noviembre de 2014

Actividad física practicada por población con Síndrome de Down. Tipo de actividad física: deportiva, actividades tradicionales y otras

En la actualidad, es cada vez más frecuente observar que el número de
personas con DP que practican deporte va creciendo. Del mismo modo,
también se puede observar que la gama de deportes va en aumento; desde
los clásicos, como pueden ser la natación o el atletismo, hasta los más
actuales, como deportes de aventura.
No existe un límite claro entre cuál se puede y cuál no se puede
practicar, todo depende de cada individuo y de las circunstancias que le
rodean. No por ello quiere decir que todos son igualmente saludables; de
hecho, hacer deporte es bueno, pero los excesos y riesgos también se
pagan. Aquí nos encontramos con la problemática añadida de que al
prohibir un tipo de deporte se haga por razones específicas, y no se piense
simplemente que tal recomendación se está dando porque es una persona 2-51
con DP, hiriendo de esta forma ciertas susceptibilidades.
Se debe tener en cuenta, que al igual que en personas sin discapacidad
existen limitaciones físicas para practicar ciertos deporte (como la edad,
HTA o miopía), en personas con SD también existen otras
contraindicaciones, como por ejemplo la luxación atlo-axoidea. Del mismo
modo que existen ciertos deportes prohibidos en población general a
determinadas edades o incluso algunos en los cuales se realiza un test
previo de tipo psico-técnico para ver el grado de madurez del individuo, en
el SD se ha vigilar, sobre todo aquellos que comportan un riesgo para sí
mismos o a otras personas (como el tiro olímpico), o que se practican en
solitario (vela), los cuales, si se practican, han de hacerse siempre con
acompañante.
Incluso hay que destacar que muchas otras actividades lúdicas y
laborales implican un trabajo físico importante. Así, las danzas tradicionales
(esbarts), los bailes de salón, los Castellers, las actividades teatrales, tan
en boga hoy en día, pueden suponer un verdadero esfuerzo físico. Del
mismo modo, es importante considerar el tipo de trabajo diario, pues no es
lo mismo trabajar en un despacho sin requerir esfuerzo físico, que estar de
jardinero u obrero de la construcción, lo cual conlleva una gran actividad
física. Para los individuos con DP el hecho de tener éxito o fracasar en el
mundo laboral puede depender directamente de su capacidad y habilidad
para mantener largos periodos de trabajo físico, y ésto está relacionado
tanto con la fuerza muscular como con la capacidad cardiorespiratoria
(Fernhall, 1993; Pitteti, Rimmer y Fernhall, 1993; Rimmer, Braddock y
Pitetti, 1996).
Asi, las metas de los programas deportivos deben ser dirigidas hacia las
dotes personales de cada participante. Con el fin de asegurar los
resultados, el programa debe ser desarrollado en torno a ciertos objetivos
básicos. Lo primordial es conseguir una buena forma física y un correcto
estado de salud. Se ha de intentar alcanzar el potencial personal más alto
posible, teniendo unas expectativas que deben estar a la altura del 2-52
individuo para que el sentido del éxito y logro estén al alcance de cada
participante. Las metas son importantes en cualquier proceso de
aprendizaje (Pérez, 1994), y han de ser, sobre todo, realistas. La actividad
física ha de estar programada y cuantificada; asímismo, ha de contar con
unos objetivos muy concretos, incluso no siendo competitiva, sino de simple
ocio. Habría que plantearse cuál puede ser la respuesta funcional en
personas con SD al ejercicio, cuando se sabe que esta actividad aumenta
la perfusión sanguínea, no sólo a nivel muscular, sino a nivel de otros
sistemas (Perán, 1997)
 Al trabajar con población con DP, nunca puede darse nada por
supuesto, tanto por bueno como por malo (Pérez, 1994). Muchas veces ni
los propios padres conocen la potencialidad ni la capacidad que sus hijos
tienen ante la práctica deportiva (Perán, 1997). Cada paso o meta puede
ser muy difícil de conseguir para la persona con DP, aunque a simple vista
parezca muy sencillo (Pérez, 1994). Es la constancia lo que hace aprender
y alcanzar los objetivos, muchas veces sorprendiendo con los resultados
obtenidos. Se debe considerar a la persona con DP capaz de realizar
cualquier tipo de actividad reglada, teniendo siempre presente que su
capacidad de rendimiento físico va a venir moderada por el porcentaje de
disminución que presente (Pérez, 1994).

No hay comentarios:

Publicar un comentario